- Comprensión del inconveniente: Escuchar y entender claramente el problema que presenta el cliente, identificando el tipo de inconveniente (por ejemplo: técnico, funcional, de configuración, etc.).
- Verificación en la base de conocimiento: Revisar si el inconveniente ya ha sido documentado previamente en la base de conocimiento del equipo.
- Búsqueda de solución inmediata: Si existe una solución conocida o documentada, aplicarla de forma ágil y eficiente.
- Comunicación de la solución: Preparar una respuesta adecuada según el tipo de cliente (demo, activo, nuevo, en implementación, etc.), procurando que sea clara y fácil de aplicar.
Nota: Si se trata de un nuevo inconveniente que no ha sido documentado, es necesario registrarlo en la base de conocimiento para futuras referencias.
